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Frutos rojos: pequeños tesoros saludables
Actualidad.

Frutos rojos: pequeños tesoros saludables

Mar Romero01/02/2018

Estas maravillas tienen múltiples beneficios para el organismo, poseen fibra y mejoran el sistema digestivo.

Son pequeños y sabrosos tesoros surtidos de vitaminas, flavonoides, minerales y grandes fitoquímicos, cuya función antioxidante y sus propiedades antiinflamatorias, pueden hacer grandes milagros por nuestra salud.

Los frutos rojos o frutas del bosque son, principalmente, bayas. Dentro de este grupo podemos incluir: grosellas, moras, arándanos, endrinas o arañones, madroños, frambuesas, fresas, fresones, cerezas, ciruelas, uvas…La mayoría de los expertos reconocen que comer frutas altamente coloreadas como los frutos rojos, pueden mejorar notablemente nuestra salud. Y cuanto más intenso sea el color del fruto, mayor será su valor nutricional. Todos ellos nos aportan claros beneficios para la salud y la belleza.

Gracias a su alta composición en antioxidantes, nos ayudan a reducir el colesterol, cuidar de nuestra salud cardiovascular y en especial, luchar contra los radicales libres, esos elementos que propician el envejecimiento celular y que nos hacen débiles frente a posibles incidencias del cáncer.

Tipos de frutos rojos

Las grosellas

Son unas pequeñas frutas redondas de color rojo que pertenecen a la familia de las Grosulariáceas, muy sabrosas y muy perfumadas. Aunque se pueden consumir crudas, su sabor agridulce las hace indicadas para la elaboración de mermeladas, batidos, helados, jaleas, licores, bebidas refrescantes, etc. Son ricas en vitaminas y minerales. Además de la grosella roja, existen otras especies como la grosella negra, la blanca y la espinosa, que se diferencian en el tipo de fruto que dan.  

Las grosellas negras, no se encuentran todo el año, y dependiendo del país, pueden ser más caras de lo habitual. Tienen un aroma más especiado, aunque su piel es más basta. Un dato curioso es que disponen de más cantidad de vitamina C que las naranja. Y lo más importante: beber su jugo mejora la funcionalidad de los vasos sanguíneos y el sistema vascular. Perfecto para después de la comida principal.

Las grosellas son frutas diuréticas indicadas en caso de hipertensión. Además, previenen catarros y enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, lo que en realidad caracteriza a estas frutas es su abundancia de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) de acción antioxidante. En nuestra alimentación, este tipo de frutas constituyen una de las fuentes más importantes de antocianos, que les confieren su color característico. Son también un buen preventivo de enfermedades urinarias e intestinales. Comer grosellas ayudará a evitar enfermedades como la cistitis, uretritis, nefritis, etc.

Las grosellas no se suelen comer solas, ya que resultan generalmente demasiado ácidas. Lo ideal es combinarlas con otras frutas más dulces como melocotones, uvas, etc; bien en macedonia o también comer frescas en las ensaladas junto con otras verduras y frutas.

Las de temporada se compran frescas en el mercado y no se pueden guardar por mucho tiempo ya que se estropean. Lo mejor es, una vez compradas, desgranarlas y prepararlas al instante.

Los arándanos rojos

Ricos en antioxidantes, particularmente, los arándanos son ideales para combatir infecciones y para mejorar la circulación periférica. El jugo de arándanos de la variedad roja, ejerce una sorprendente acción antiséptica y antibiótica sobre los gérmenes causantes de las infecciones urinarias, especialmente sobre la Escherichia Coli, una alternativa eficaz a los antibióticos para el tratamiento y prevención de este mal, según estudio del Hospital Universitario Quirón de Madrid y el General Universitario de Valencia, en España. En caso de cistitis, se recomienda la toma de un vaso grande lleno de unos 300 ml. de jugo fresco diario, durante uno a tres meses, como tratamiento y profilaxis.

Se presentan como el alimento ideal, y cada vez se hacen más populares sus propiedades nutritivas y curativas. El consumo de arándano silvestre (2 tazas por día) durante 8 semanas logró regular los factores que favorecen el síndrome metabólico, lo que reduciría la necesidad de medicación y la intervención médica, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Maine. Por ejemplo, un bol de arándanos nos aporta una gran cantidad de vitamina C, minerales y fitonutrientes por solo aproximadamente 83 calorías.

En la cocina dan mucho juego. Si te gustan las combinaciones de sabores dulces con salados te resultará tentador probar una vinagreta de arándanos en ensalada o acompañando un solomillo a la piedra como salsa. Para los más golosos el arándano también tiene un espacio en mermeladas y gelatinas para poner un toque especial a bosque y primavera en tartas y pasteles. Nada más rica que una tarta de queso con mermelada de arándanos o un bizcocho de chocolate relleno de arándanos.

Las frambuesas

Conocidas también como fresas del bosque, son un hermoso fruto del frambueso o sangüeso. Pertenecen a la familia de las Rosáceas, que incluye más de 2.000 especies de plantas herbáceas, arbustos y árboles que crecen por las regiones templadas de todo el mundo.

La temporada alta es de junio a agosto y hay tres variedades principales: rojas, negras y doradas. Aunque todas tienen un sabor similar, las frambuesas rojas son las más populares y las más fáciles de conseguir. Botánicamente están relacionadas con las zarzamoras (blackberries), pero las zarzamoras negras son un fruto totalmente diferente, no hay que confundirlas con la variedad negra de las frambuesas.

Tienen mejor sabor cuando se compran durante su temporada y las que son cosechadas localmente. Son muy perecederas y se deben consumir cuanto antes después de comprarlas.

Ricas en vitamina B, en vitamina C, folatos, fibra y flavonoides. Tienen además de calcio, potasio, hierro y magnesio… y protegen contra los cólicos menstruales. Por su abundancia de ácido fólico o folatos, vitamina imprescindible en los procesos de división y multiplicación celular que tienen lugar en los primeros meses de gestación, su consumo resulta adecuado o interesante para las mujeres embarazadas para prevenir la espina bífida del feto.

Refrescan y estimulan el apetito. Pese a su pequeño tamaño y a que su consumo, dentro de los hábitos alimenticios mediterráneos, se limita a su uso como fruta ornamental en distintos platos, es una gran portadora de fibra. Una taza de frambuesas (125 gramos) contiene unos 10 gramos de fibra.

La frambuesa es una fruta muy utilizada en cientos de recetas que enriquecen la gastronomía típica de países del centro y del norte de Europa. Esta deliciosa baya de verano se puede servir simplemente con un poco de azúcar o crema o combinada con otras frutas en tartas o pasteles de fruta. Además, son deliciosas en ensaladas, salsas, mermeladas, tartas de frutas y pudines.

Las moras y zarzamoras

Son originarias de Europa, Asia y América y se han utilizado desde hace más de dos mil años como alimento y medicamento. La popular mora silvestre, es en realidad la zarzamora. Las dos son igualmente deliciosas y ambas frutas son dulces, negras o de color púrpura. Son diferentes por el tamaño (las bolitas de las moras son más gordas y la zarzamora tiene menos bayas), por la forma (las moras son grandes, de forma oval y de color rojo o púrpura. Las zarzamoras son más pequeñas, redondas y su color va desde el púrpura oscuro a negro), por el acabado (las zarzamoras están recubierta de una capa blanca, la mora no) y por la textura (las moras manchan fácilmente las manos debido a sus pieles finas. Las zarzamoras tienen piel más gruesa y no manchan).

Las dos son un fruto delicado de profundo sabor y aroma, que no solo ofrece grandes posibilidades en la cocina sino que también resulta muy saludable. Nos ayudan a reducir el colesterol malo, cuidan de nuestros dientes y encías, son ricas en vitaminas C, vitamina E… y tienen propiedades laxantes, tónicas y depurativas. Consumir zarzamoras como parte de la dieta es muy bueno para bajar calorías y para aumentar el porcentaje de fibra y antioxidantes. Son muy eficientes para curar las hemorroides gracias a sus abundantes taninos y se recomiendan para enfermedades como la artritis.

Deliciosas y perfectas para aderezar desayunos e infinidad de nuestros platos, podemos comerlas crudas o cocidas, utilizarlas como guarnición, o simplemente mediante una sabrosa mermelada en nuestras tostadas. También se consumen en forma de yogur, helado, licores, té casero, jugos o simplemente se comen de forma natural.

Las fresas y fresones

Aunque hace siglos la fresa era destinada a las familias con alto poder adquisitivo, su cultivo se extendió por Europa y otros países y continentes. En España, concretamente, es uno de los lugares con mayor producción y cultivo del fruto que es exportado a muchos países. La campaña de fresas a nivel nacional comienza en el mes de febrero para finalizar en mayo.

Las fresas y los fresones crecen en el fresal, planta que pertenece a la familia de las Rosáceas y al género Fragaria. Se conocen en el mundo más de 1.000 variedades de fresón, debido a la gran capacidad de hibridación que tiene esta especie. Es la fruta con mayor poder antioxidante. Son ricas en vitaminas E, C, B y K betacarotenos, folatos, potasio y fibra. Su toque ligeramente ácido es sin duda una de sus mayores propiedades para luchar frente a infecciones y al ataque de los radicales libres. Combaten la tensión alta y el ácido úrico.

Son frutas que aportan pocas calorías y cuyo componente más abundante, después del agua, son los hidratos de carbono (fructosa, glucosa y xilitol). Destaca su aporte de fibra, que mejora el tránsito intestinal.

Existen muchas maneras de comer las fresas, no solo de un mordisco después de lavarlas, sino en diferentes recetas de postres, en las ensaladas de frutas, en los pasteles, o simplemente servidas en un plato con leche condensada o chocolate.

Las cerezas

Existen cientos de variedades de cerezas. Sus productores las clasifican por su sabor en dulces o agrias. También existen híbridos de variedades dulces y agrias que pueden comerse tanto frescas como cocinadas en un sinfín de formas. Las cerezas silvestres, clasificadas como fruta agria, se denominan guindas y son las antecesoras de todas las variedades actuales.

La cereza (prunus cerasus) es usada desde hace milenios como depurador intestinal, para librar a nuestro cuerpo de toxinas. Esto es debido a que los pigmentos que les dan su color morado las antocianinas,  son un tipo de flavonoides de grandes propiedades depurativas.

Estas antocianinas de las cerezas, son también unos antioxidantes muy poderosos y según los estudios realizados en la Universidad de Arizona, las cerezas son la fruta con la mayor concentración de flavonoides que existe. Esto la hace de importancia en el tratamiento y la prevención de enfermedades como el cáncer o el alzheimer.

Tienen unos excelentes aportes nutricionales. Una taza de cerezas tiene tan solo 87 calorías, 22 gramos de carbohidratos, 1 gramo de proteína y 3 gramos de fibra. Las cerezas son una de las pocas fuentes alimenticias que contienen melatonina, un antioxidante que ayuda a regular el ritmo cardíaco y los ciclos de sueño del cuerpo.

Con ellas se pueden hacer zumos, batidos o infusiones, confituras bajas en azúcar, tartas, magdalenas y clafoutis, formar parte de ensaladas y macedonias o como tentempié en una merienda.

El Kirsch es un tipo de licor que suele elaborarse con cerezas ácidas y que es, probablemente, originario de la región de la Selva Negra, en Alemania. También puede encontrarse en España. Desde 1986, la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte elabora su aguardiente Kirsch con cereza tipo picota. Esta bebida espirituosa tiene muchas aplicaciones en repostería. Puede emplearse para macerar frutas o aromatizar bizcochos y jarabes.

Las granadas

La temporada de granadas en España es corta. La recolección de esta fruta y su época de mejor consumo tiene lugar entre los meses de septiembre y noviembre, aunque algunas variedades también se recolectan en agosto y diciembre. Son ricas en minerales y azúcares, y tienen propiedades desinfectantes, depurativas, astringentes y desintoxicantes, entre otros. Además, también dispone de importantes virtudes antioxidantes.

Los granos de esta fruta se pueden usar en la elaboración de distintos postres como la macedonia; junto al melón y la frambuesa forma parte del combinado conocido como “frutas de la pasión”. Los granos macerados con miel, zumo de limón o mosto de uvas tienen un sabor delicioso.

La pulpa que envuelve las semillas, mitiga la sed, porque tiene un sabor azucarado con matices agrios, muy agradable. También se emplean para elaborar helados, gelatinas, mousses y cremas. En España, además, es muy frecuente prepararla en ensalada con escarola. El jugo que se obtiene de esta fruta, denominado granadina, es muy refrescante.

Después de comprobar las virtudes de los frutos rojos, los nutricionistas nos recomiendan consumirlos dentro de una dieta variada y equilibrada. Lo ideal es consumir un tazón de frutos del bosque al día. Perfecto por ejemplo, empezar con una taza de cereales con unas tres fresas, cinco o seis grosellas y una ciruela roja.

A medio día por ejemplo puedes hacerte una ensalada donde incluir por ejemplo media granada, y por la tarde, un jugo natural. Si las incluyes diariamente en tu dieta notarás los efectos de sus propiedades.

Comentarios

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Un article molt complert. Interessant i convenient per tothom. Escrit de manera molt entenadora.
Felicitats

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